jueves, 29 de septiembre de 2016

Programa de Alfabetización para Adultos



Programa de Alfabetización para Adultos
HISTORIA DE LOS RECUPERADORES

En Octubre del 2001, la tasa  de desocupación de la totalidad de los conglomerados urbanos del País alcanzo un record histórico y era tres veces superior a la que se había dado diez años antes. En este contexto, recolectores informales de materiales reciclables, conocidos como “Cartoneros o Recuperadores”, se volvieron una de las expresiones socialmente reconocidas del desempleo y la exclusión.
Recolectar materiales reciclables d la vía pública o retirarlos de pequeños comercios, edificios y viviendas de la ciudad se constituyo en una fundamental fuente de ingresos para numerosos hogares empobrecidos de los municipios del Gran Buenos Aires (fundamentalmente del primer y segundo cordón). La incorporación a la actividad era precedida en muchos casos de una prolongada e inútil búsqueda en el sistema laboral formal.
El deambular callejero por fábricas y obras en construcción buscando “changas”, se fue convirtiendo en el recorrido de la recolección. A partir de entonces también empezaron a tener lugar varios eventos, para o sobre los cartoneros, foros en universidades y organizaciones intermedias, instancias que contribuyeron a entablar el debate sobre esta problemática en la agenda pública.
Ese mismo año los furgones d diferentes ramales de la empresa TBA(trenes de Buenos Aires), comenzaron a llenarse de Recuperadores. Ante la imposibilidad de contener este fenómeno y la dificultad de prohibirlo (con varios intentos por parte de la ciudad) y la solicitud de la propia organización de los Recuperadores, la empresa ferroviaria ofrece un servicio de tren reconocido como “el tren blanco” o “cartonero”, en el que los vagones estarían destinados exclusivamente al transporte de los cartoneros y sus carros. En este tren viajaban habitualmente 400 personas. Hacia fines del año 2007, estos servicios exclusivos para cartoneros fueron suspendidos por la empresa ferroviaria.
Desde la crisis hasta la actualidad los Recuperadores Urbanos, intentaron diversas formas organizativas, algunas de las cuales desembocaron en las primeras Cooperativas, y otras formas organizativas agruparon a los Cartoneros principalmente en los municipios del Gran Buenos Aires. Estos últimos tenían experiencia de vida en fabricas, comercios, algunos habían desarrollado actividades generales, o eran dirigentes barriales.
Este capital social y cultural fue encontrando apoyo en instituciones intermedias, organismos públicos (sindicatos) y entidades de cooperación internacional, los que mediante acciones dispersas y desarticuladas fomentaron su proceso de
 


 Organización e incluso proveyeron financiamiento. 
En el año 2002, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires promulgo la Ley 992, mediante la cual sostenía que dicha actividad (cartoneo) era considerada un delito, reconoció a los Recuperadores como parte integrante de la gestión de residuos. En el año 2003 el Gobierno de la Ciudad crea el Programa de Recuperadores Urbanos (PRU), para aplicar dicha normativa. 
                                                                                                          
Implementación de un programa de  alfabetización de adultos en la Cooperativa Recuperadores Urbanos del Oeste (R.U.O) conformado a partir del año 2014, Situado en las calles Yerbal y Nicasio Oroño barrio de Caballito, predios del tren Sarmiento.

El diagnostico con el que me encontré, es que dentro de la Cooperativa hay gran cantidad de analfabetos, los cuales no habían tenido oportunidad d asistir a la Escuela, y otros, que habrían concurrido pero no finalizado sus estudios primarios. ( Pre silábicos)

El proyecto s e lanzara para darles las herramientas para la inclusión social en el medio, ya que considero que una persona que no tuvo oportunidad de asistir al colegio y esta por fuera de la lectoescritura, se le dificulta su acceso al sistema de empleo, socialización y otras cuestiones inherentes a la vida cotidiana. 

Los destinatarios directos serian los Recuperadores/ asistentes a los talleres, se estima un grupo no mayor a diez personas, facilitadores participantes directos  elaboración de las cartillas, organización de los grupos, encuadre de los talleres, horarios, días, etc.
Participantes indirectos, otros trabajadores de la Cooperativa que colaborarían en la difusión de de las actividades.

Objetivos:
Brindar herramientas socioeducativas a fin de lograr su empoderamiento.
Lograr que se reconozcan a si mismos como trabajadores.
Fortalecer el vínculo con los actores sociales, quienes son los que les proveen del material para reciclar.
Metas: Lograr la asistencia y permanencia en el tiempo del taller de por lo menos 10 personas.
Lograr que por lo menos el 80% de los asistentes al taller, se reconozcan como trabajadores.
Lograr que el 80% de asistentes del taller, fortalezcan el vinculo con los actores sociales.
A través de un juego participativo, a cada uno de los recuperadores se medirá el grado de alcance de las metas, se piensa entregar un juego al principio, en el punto intermedio y al terminar los talleres, en el que cada Recuperador pueda relatar el progreso de su trabajo.
Obstáculos:
Inclemencia del tiempo, ya que el acceso al lugar es de tierra y se hace fangoso si llueve.
La falta de cotidianeidad de los Recuperadores en espacios formales.
La predisposición del coordinador a cargo del predio y del equipo de trabajo.

Actividades:
Trabajar con cuadernillos.
Realizar salidas socioeducativas (excursiones, museos, teatros, etc.)
Acompañar a los Recuperadores a capacitaciones laborales, para mejorar el vínculo con los encargados de edificios, negocios etc.
Interactuar con otras Cooperativas e intercambio de experiencias.

Recursos:
Humanos: Tres  facilitadores.
Materiales: Fotocopias, lapiceras, pizarrón, tizas, libros de consulta, equipo de audio, camioneta perteneciente a la cooperativa. (Excursiones)

El espacio cuenta con los recursos necesarios para empezar los talleres (mesa y sillas)

Responsables: Tres facilitadores, según la cantidad de participantes, varia la cantidad de facilitadores. 

Seis meses, un día por semana una hora, a modificarse en caso de salidas socioeducativas, acordadas previamente con los Recuperadores.

Evaluación: Es un proceso que comienza el primer día del taller hasta su finalización. En este proceso los alfabetizados demostrarían que han aprendido a leer y escribir sus nombres y apellidos, o leer con cierta fluidez, ser capaces de redactar oraciones, mensajes sencillos y hasta cartas.


Conclusión: Si las clases sociales excluidas acceden al conocimiento e información, y a una educación popular que desarrolle la visión crítica del mundo en el que viven, producirá en ellos un capital cultural que les permitirá mejorar su calidad de vida y ser gestores de una sociedad más justa, solidaria e igualitaria. 


Bibliografía:
                      La evolución ética. Núñez Hurtado, Carlos. Grupo Editorial Lumen. Humanitas. Buenos Aires-México. (1998)
                        Pedagogía del Oprimido. Freire, Paulo. 3ª Edición. Buenos Aires Siglo XXl. 2008. 230 páginas.
                        Yo, si puedo. (Manual del facilitador)

 


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